El misterio de la anciana que compraba 60 kilos de carne al día: la verdad detrás de una nave abandonada

Lidia lo miró con calma y respondió en voz baja:

—Y lo descubrieron. La soledad. Esa es la cosa más terrible.

Después sonrió y añadió: —Por fortuna, a veces puede vencerse con un poco de bondad.

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