Son las 2:43 de la madrugada. Tu celular se ilumina, vibra apenas una vez y vuelve a quedar en silencio. No hay mensaje de voz, no hay texto, solo un número desconocido que aparece en la pantalla. Medio dormido, tu cerebro empieza a dar vueltas: ¿fue real?, ¿era importante?, ¿debería devolver la llamada?
La respuesta corta es no. Por muy fuerte que sea el impulso de averiguar quién era, ignóralo. Ese es justamente el truco: se trata de una estafa, y no una particularmente sofisticada. Está diseñada para que reacciones antes de que tu mente termine de despertar.