“Se casó conmigo porque me amaba.”
Sentí que las lágrimas comenzaban a caer.
Ben se sentó frente a mí.
—Rosie sabía que algunas personas podían pensar que yo estaba con ella por compasión. Le dolía mucho que otros creyeran que no podía ser amada como cualquier otra mujer.
Miré nuevamente la carta.
Rosie explicaba que, años antes de la boda, había hablado con Ben sobre todas esas dudas.
Ella le había preguntado si algún día se cansaría de ella.
Ben le respondió que no estaba buscando a alguien perfecto.
Estaba buscando a alguien a quien amar.
Y había elegido a Rosie.
Pero todavía faltaba una parte de la carta.
La leí en voz alta:
“También quiero que sepas algo sobre ti. Durante años pensé que Ben te amaba a ti y que algún día terminarían juntos. Por eso me alejaba algunas veces. No quería ser la razón por la que ustedes dos se separaran.”
Miré a Ben completamente sorprendida.
—¿Rosie pensaba eso?
Él sonrió entre lágrimas.
—Sí. Y tuve que explicarle muchísimas veces que tú eres mi mejor amiga, pero que mi corazón estaba con ella.
Entonces entendí algo que nunca había visto.
Ben no había elegido a Rosie para acercarse a mí.
Había elegido a Rosie precisamente por quien ella era.
La última parte de la carta decía:
“Si no despierto, dile a mi hermana que no tenga miedo de amar y de dejar que otros la amen. Y dile que no convierta mi historia en una tragedia. Quiero que recuerde que fui feliz.”
Ya no pude contener el llanto.
Ben me abrazó mientras ambos esperábamos noticias.
Pasaron casi dos horas.
Finalmente, un médico salió del quirófano.